Autora: mzebony (Patrizia aka MsEbonyLuv), Latex Fetish, 2007Filosofía en la mazmorra: nota 9
... Durch Hunger und durch Liebe.
Friedrich Schiller
Todo indica que el sadomasoquismo desaparecerá pronto del catálogo de trastornos psíquicos. De hecho, ya está desapareciendo. Dinamarca lo eliminió de su clasificación oficial de patologías en 1995 y, un año antes, la Asociación Americana de Psiquiatría había modificado sus criterios diagnósticos para que la sexualidad sadomasoquista consensual dejara de considerarse una parafilia, es decir, un trastorno de la sexualidad. Así, en la última edición del manual diagnòstico americano, el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-IV TR), del año 2000, sólo se admite la existencia de una patología si el deseo sadomasoquista se expresa aunque la otra parte lo rechace o si esos deseos dificultan la vida del paciente de forma severa. Y es probable que en las próximas ediciones de los manuales diagnósticos se desvanezcan incluso esas referencias, porque remiten a trastornos (la falta de empatia, los abusos, los problemas de identidad...) que se producen con independencia de las preferencias sexuales. El deseo de obligar a otros o la dificultad de soportarse a uno mismo tienen una amplitud desconcertante que nadie informado asociaría únicamente a la sexualidad BDSM. Más bien parecen asociados a la estructura misma de nuestra sociedad y de nuestra socialización.
En todo caso, desde que Krafft-Ebing propuso tratar el sadismo y el masoquismo como psicopataologías, es decir, desde la publicación de su Psychopathia Sexualis en 1886, han transcurrido más de cien años de interés clínico y científico por unos comportamientos que hoy parecen tan misteriosos como entonces. De hecho, muchas de las nociones acuales sobre el sadomasoquismo están ya en esa obra de Krafft-Ebing, aunque a veces se le atribuyan erróneamente a Sigmund Freud. Fue Krafft-Ebing el primero en destacar que el sadismo y el masoquismo aparecen como dos aspectos de una misma pulsión, uno manifiesto y el otro latente, o que el masoquismo tiende a manifestarse en las mujeres y el sadismo en los hombres. Curiosamente, también dijo que la flagelación no debía considerarse sadomasoquista sino afrodisíaca, por su capacidad de estimulación sexual, aunque en personas masoquistas el dolor incrementase sus efectos erotizantes. También destacó que el dolor no era esencial al masoquismo sino el establecimiento de vínculos sexuales de dependencia y relaciones de sumisión. En su opinión, existían formas leves de masoquismo que no constituían "una perversión" y formas intensas, con disposición ocasional al éxtasis, que consideraba patológicas. Incluso hizo referencias al inconsciente al afirmar que el masoquismo era la motivación inconsciente del fetichismo de los pies y el sadismo generaba interés por la muerte.
En palabras de William I. Grossman (1), al que sigo para redactar esta nota, la originalidad de Freud al desarrollar la teoría de la neurosis oculta hasta que punto sus ideas sobre la sexualidad y sus perversiones provenían de otros autores, especialmente de Krafft-Ebing. Nociones que asociamos a Freud, como la influencia ubicua de la sexualidad o el encuentro en la sexualidad de lo más alto y lo más bajo, la existencia de una continuidad entre lo normal y lo anormal, entre lo animal y lo humano o la hipótesis sobre la naturaleza psíquica de las perversiones, todo ello forma parte del legado de Krafft-Ebing que ha divulgado el psicoanálisis. Por lo demás, Krafft-Ebing también consideraba que el sadismo y el masoquismo constituían las "perversiones fundamentales", algo que no parece ajeno a la búsqueda de Freud de pulsiones básicas en el erotismo y la muerte.
Continuarà
(1) Grossman, W.I. (1986), "Notes on Masochism: A Discussion on the History and Development of a Psychoanalytical Concept", The Psychoanalytic Quarterly, 55:379-413.
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